El presidente del Consejo de Ministros ha desmentido rumores sobre su alejamiento del gobierno. Es bueno que lo haga, pero quien debería hablar sobre el tema es el Presidente de la República.
El ministro Valdés dice que despacha todos los días con el mandatario. Se entiende entonces que él piense que no hay nada sobre un pedido de renuncia.
Despachar a diario, sin embargo, no es signo inequívoco de continuidad. A veces rendimos un buen alfil por conservar a la reina.
El ajedrez es el proyecto minero Conga. Las comunidades aledañas y autoridades locales y de la región no quieren diálogo. Su premisa es que se anule el contrato.
El gobierno quiere conversar, pero su condición es que se acepte el contrato. Así las cosas, parece imposible salir del problema. Hay quienes piensan que un cambio de ministro ayudaría, por así decirlo, a descongestionar la atmósfera.
El gobierno sostiene que la minera ha cumplido con todos los requerimientos legales para la aprobación del proyecto.
Alguien podría decir que en alguna instancia hubo algún acto ilícito. Si es así, sin embargo, debería demostrarlo.
El Presidente cambió en su momento al gabinete Lerner. Pasó, así, del arte de tejer alianzas al oficio de aplicar la ley.
El mandatario no parece ser una persona inestable como para regresar a lo anterior. Sus señales más bien, van en sentido inverso.
Ante los rumores de un alejamiento de Valdés, no obstante, una reafirmación explícita por parte del Presidente mejoraría la claridad y la transparencia.
Si el presidente Humala quiere gobernar, debe persistir en su línea. Si quiere que gobierne el que toma la calle, puede empezar por “renovar” el gabinete.
Las comunidades y las poblaciones afectadas, por supuesto, tienen derecho a expresarse. Y hay que atenderlas, porque son poblaciones postergadas. Todo debe hacerse, sin embargo, dentro del estado de derecho.
La firmeza no tiene que confundirse con el autoritarismo. Tampoco debe confundirse la democracia con el desgobierno. El único camino es el respeto al estado de derecho.
Un espaldarazo a la gestión Valdés reafirmaría el camino elegido. Es el Presidente, no el ministro, quien tiene que hablar.
SUMILLA sugerida:
La firmeza no es autoritarismo, ni la democracia desgobierno.